Samsung tiene un problema que cualquier fabricante firmaría con los ojos cerrados: le está costando fabricar suficientes unidades para cubrir la demanda. Según un informe del medio surcoreano Business Post, las reservas del Galaxy Z Fold 8, el Fold 8 Ultra y el Flip 8 se están agotando en Corea del Sur en todas las configuraciones de almacenamiento y colores, algo que está retrasando las entregas varias semanas.
Quien pidiera el Fold 8 esperando recibirlo el 7 de agosto tendrá que armarse de paciencia hasta el 28 de agosto. Con el Fold 8 Ultra ocurre algo parecido en su versión de 1 TB, y el Flip 8 se ha movido a mediados de mes según el color elegido. Incluso las tiendas físicas están notando el atasco, con plazos que ya se extienden hasta septiembre.
Un rediseño que parece haber dado en el clavo

Lo llamativo no es solo que haya escasez, sino la magnitud del salto: las reservas del Fold 8 casi triplican las que tuvo el Fold 7 en su momento, y ya rozan el 80% del volumen que registró el Galaxy S26, su buque insignia convencional. Samsung había preparado un 40% más de stock inicial para el Fold 8 frente al Ultra, y aun así no le ha bastado.
El cambio de formato —más ancho, tipo «pasaporte», pensado para ver contenido en horizontal en vez de para trabajar como una hoja de cálculo— parece haber conectado con un público que llevaba años mirando los plegables con curiosidad pero sin decidirse. Aun así, conviene no perder la perspectiva: las cifras de pre-pedidos en Corea no garantizan que el fenómeno se repita igual en otros mercados, y Samsung tampoco ha confirmado cuántas unidades representan esos porcentajes en términos absolutos.
Lo que sí parece claro es que, tras varias generaciones bastante conservadoras, el Fold 8 ha logrado algo que no es nada fácil: hacer que un plegable premium se sienta deseable más allá del nicho habitual.
¿Crees que este nuevo formato «panorámico» es realmente el futuro de los plegables, o es solo una moda pasajera hasta que llegue el iPhone Fold?

